Gordofobia: Qué es y cómo combatirla

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“Eres tan bonita de cara, si tan solo perdieras unos kilitos, serías perfecta”.

“¿Y no te dará pena cuando tengas que quitarte la ropa frente a tu pareja? ¿Qué harás entonces?”

“Si eres gorda, al menos sabes que si alguien te quiere, es de verdad”.

¿Te suena familiar? A diario muchas personas han de vivir escuchando el desdén de la población en general por la gordura, y esto ha calado tan ondo en nuestra psique que el nivel de autoestima se mide en la cantidad de “kilos” que tenemos, y nos enorgullecemos de no ganarlos a toda costa.

Este estilo de vida, amigos míos, corresponde a un estilo donde hay gordofobia.

Gordofobia en los medios de comunicación
Los medios de comunicación promueven la salud sin notar que detrás se esconde algo mucho más oscuro: gordofobia y violencia estética.

¿Qué es la gordofobia?

Antes que nada, es importante acotar que según la RAE (Real Academia Española), el término “Gordofobia” no existe.

Lo que sí existe es el término “Obesophobia” (del inglés “Obesophobia”), y si queremos ponernos aún más técnicos con el origen de la palabra, hemos de referirnos a la pocrescofobia (el miedo a subir de peso, o la llamada fobia al peso o fobia a la grasa).

El término “gordofobia” empezó a usarse desde 1984, debido al estudio presidido por los doctores B.E. Robinson, L.C. Bacon y J. O’Reilly en Minnesota, Estados Unidos, donde registraron actitudes y reacciones negativas de la población local hacia los estereotipos relacionados a las personas con sobrepeso. Hoy en día, el término (que en su versión en inglés se conocía como “fat phobia”) también se utiliza para referirse al temor de la ganancia de peso en el individuo particular, y no solo el desagrado hacia otras personas que sean gordas.

¿Qué significa ser gordofóbico(a)?

El individuo con gordofobia siente un palpable desagrado hacia las personas con sobrepeso, pero también le desagrada su propia ganancia del mismo. Desean perderlo a toda costa (o a mantener el actual), cayendo en actos compulsivos para evitar el aumento del peso corporal. El miedo a dicho cambio puede llevarlos a temerle a las propias comidas que dan como resultado un aumento de masa, produciendo un hábito de evitación y una sensación de fracaso cuando no consiguen el resultado esperado.

Algunas personas gordofóbicas pueden tener tendencia a caer en trastornos de la conducta alimentaria (TCA), también llamados trastornos alimenticios, como en el caso de la anorexia nerviosa. En este escenario, la persona tiene un miedo obsesivo a engordar y se priva de los nutrientes necesarios a propósito con tal de reducir la ingesta de calorías diarias.

La gordofobia es, por ende, el odio, rechazo o violencia que sufren las personas gordas de la sociedad por el mero hecho de serlo.

¿La gordofobia es lo mismo que violencia estética?

No. No son lo mismo, aunque una deriva parcialmente de la otra.

Se le llama violencia estética a la presión por parte de la sociedad y de los medios a que las mujeres se mantengan siempre jóvenes, bellas y delgadas. El término fue acuñado por la socióloga Esther Pineda en su obra “La violencia estética: una nueva forma de violencia contra la mujer” del 2012 (lectura que les recomiendo profundamente).

¿Dónde podemos encontrar la gordofobia?

Lastimosamente, la violencia gordófoba puede ocurrir en muchos niveles, sobretodo en los medios de comunicación: radio, prensa, en la televisón. Puede ocurrir en cualquier lugar también: en el trabajo, en el transporte público, en casa…

Las mujeres son quienes más pueden sufrir de sus efectos, ya que hay ciertos puestos de trabajo que parecieran requerir un cuerpo delgado y rasgos atractivos: actriz, modelo, azafata, secretaria, etc. Hay ejemplos descorazonadores de cómo actrices en el medio audiovisual han sido catalogadas como “la chica gorda” y nunca pasan de que les ofrezcan el papel de mamá, mucama, sirvienta, o de chica con vida sexual pasiva.

Gordofobia en las instituciones públicas

Y si hablamos incluso en instituciones públicas, la gordofobia puede ocurrer a nivel de bullying escolar, acoso callejero, a nivel médico, y cultural. El temor de una persona gorda por ir a pedir empleo, o salir a hacer ejercicio, ir al supermercado o al gimnasio, y que se sienta juzgada por absolutamente todo lo que hace, es una de las formas más tiránicas y violentas de la gordofobia.

Rechazo sexo-afectivo

Sobre el rechazo sexo-afectivo hacia las personas gordas, escribe el Instituto Canario de Igualdad este texto:

“La gordofobia no implica únicamente el rechazo de las personas gordas en cuanto a
su consideración como vagas, perezosas, inactivas, insalubres o faltas de voluntad.

El rechazo también es estético, en tanto en cuanto los cuerpos gordos son considerados feos, desagradables o deformes. No ser incluidas dentro del ámbito de lo bello tiene consecuencias en el ámbito laboral, como hemos visto, pero también implica una infrarrepesentación en el mundo de la cultura (cine, televisión, literatura, fotografía, música, artes plásticas, etc.), así como serias dificultades para establecer vínculos afectivos, especialmente sexoafectivos”.

El hecho de considerar a una persona como no deseable (y no deseante) es un acto barbárico, como si una persona con sobrepeso no mereciera ser amada ni amar a nadie más solo por hecho de tener kilos encima. Manda un mensaje terrible, cruel, y equivocado: por ser delgado, mereces ser amado. ¡Una locura! Una frase sobre la gordofobia que espero nunca más tener que escuchar (aunque sé que aún falta mucho tiempo para conseguirlo).

La gordofobia no es lo mismo que la violencia estética, pero esta última tiene que ver con la presión de los medios para que las mujeres se mantengan canónicamente jóvenes, bellas y delgadas.

¿Cómo podemos combatir la gordofobia?

En primera instancia, dejar de intentar incentivar a que la persona encaje en el modelo de la cultura de la dieta.

¡Combate esta costumbre tan arcaica! Pues decirle a una persona que se ponga a dieta comiendo menos y moviéndose más ya está más que obsoleto. No aporta valor y solo propaga la discriminación hacia la persona por no estar en la misma sintonía que el resto de individuos.

Si quieres lograr el efecto contrario, que la persona se sienta bien y trabaje desde su amor propio, estas son algunas cosas que podemos intentar:

  • Dejar de promover la cultura de la dieta

Es mejor fomentar un vínculo sano con la comida y con nuestro cuerpo. Fortalezcamos la autoestima, el amor propio, y dejemos de recomendar dietas milagro para entrar en un canon de belleza que no existe.

  • Dejar de utilizar la palabra gordo o gorda como un insulto.

Nadie merece ser humillado por sus atributos físicos.

  • Hablar de salud integral

La salud es mucho más que nuestro peso. Hay que hablar de salud en todos sus niveles: físicamente, mentalmente, emocionalmente, espiritualmente, socialmente, etc…

  • Ampliar el significado de la alimentación

Hablar de alimentación saludable es mucho más que contar macronutrientes: es variedad, es balance, es social, es económico. Siempre hazte un chequeo de tus privilegios antes de comentar cómo consideras que es correcto comer.

  • Señalar las burlas  y el bullying

Sí, la gordofobia es algo que hay que combatir, y para eso hay que denunciar. Hablar de estos temas en las escuelas, en el trabajo, en los medios, es importante para darle mayor visibilidad.

  • Ser inclusivos en los medios deportivos, sociales y laborales

Nadie debería cobrar menos o tener menos oportunidades laborales por no des delgado.

Nadie debería tener miedo de pisar un gimnasio. Y nadie debería tener miedo a salir de casa o comer por temor a ser juzgado por los demás. El primer paso es aceptar que estas personas son seres humanos y merecen nuestro respeto.

  • Dejar de comentar sobre los cuerpos ajenos

La regla de los 5 segundos entra en sesión: Cada vez que queramos decir algo de los cuerpos ajenos, mejor contenernos por 5 segundos y pensar si realmente estamos agregando algo de valor con nuestro comentario.

Spoiler alert: No, no añade valor. Mejor no opinar de los cuerpos ajenos.

  • Quitarnos las etiquetas

Nada de seguir con el estigma de Delgada = Bonita y Gorda = Fea.

Las personas gordas no son necesariamente flojas, vagas y desinteresadas en su apariencia. Arrancar esos estereotipos nos ayuda a entender a los individuos realmente por quiénes son, y no por su aspecto físico.

  • Escuchar a las personas (gordas o no)

Escuchar a alguien (ya sea en consulta médica, o en una conversación típica normal entre dos o más personas) es un acto maravilloso cuando sale del respeto y de la empatía.

Si te das a la tarea de escuchar a la persona, puedes encontrarte sorpresas maravillosas.

  • Amar a las personas (gordas o no) y trabajar desde la compasión y la empatía.

Como siempre digo, siempre, SIEMPRE hay amor para compartir. Es el mejor antónimo contra la gordofobia, sin importar su causa.

Hay que ser compasivos, empáticos y solidarios. Las personas gordas, como ya he dicho, son seres del mismo valor que cualquier otro individuo. El temor a que uno mismo o alguien más suba de peso es una absurdez como una casa, y la mejor manera es trabajar las inseguridades, dejar de preocuparnos de la opinión del otro a la hora de validarnos, y trabajar nuestra autoestima desde la infancia.

Como ves, sí que hay maneras de superar la gordofobia. Las redes sociales son una de nuestras mejores herramientas para darle visibilidad a estos temas, por lo que ahí te van una serie de recomendaciones:

Existen muchos libros, podcasts, cuentas de facebook y de instagram, series de televisión, documentales y demás para informar y combatir la gordofobia.

Películas sobre gordofobia

  • Precious
  • Hairspray
  • Uno para todas
  • Las mujeres de verdad tienen curvas
  • El diario de Bridget Jones
  • Amor ciego
  • Despedida de soltera
  • Dando la nota

Series sobre gordofobia

  • My mad fat diary
  • Drop dear diva
  • Dietland
  • Euphoria
  • Skins
  • Insaciable
  • Shrill

Libros sobre gordofobia:

  • Dietland (de Sarai Walker)
  • Malena la ballena (de Davide Calide)
  • Fat girl finishing school (de Rachel Wiley)
  • 10 gritos contra la gordofobia (de Magdalena Piñeyro)
  • Cuerpos sin patrones  (de Laura Contrera y Nicolás Cuello)
  • Tienes derecho a permanecer gorda (de Virgie Tovar)
  • Hambre (de Roxane Gay)
  • El cuerpo no es una disculpa (de Sonya Renee Taylor)

Proyectos gráficos (Instagram):

  • Adipositivity (Fotografía)
  • Paloma Pérez Reyes (Ilustración)
  • PelillosALaMar (Fotografía)
  • Blueleela21 (Ilustración)
  • La.Amarillista (collage)
  • Artemapache (Ilustración)
  • Zineta (Ilustración)

Otras cuentas para seguir:

  • Raquel Lobaton (@raquelobaton)
  • Gordas sin chaqueta
  • La Grieta
  • En la línea de fuego
  • Magdalena Piñeyro (@stopgordofobiaoficial)
  • Ana Arizmendi (@anaariz)

Y desde luego…

  • Karem Calderón (@eat_food_share_love ).

 

Fuentes:

Guía básica sobre gordofobia. Un paso más hacia una vida libre de violencia. (2020). Instituto Canario de Igualdad.

Wolf, Naomi.(1990). El mito de la belleza: cómo se utilizan las imágenes de la belleza contra las mujeres. Chatto & Windus.

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